Entre el drama de Heidi, la huérfanita de cinco años que la llevan a vivir con su abuelo uraño y el drama de Marco, el niño que busca a su madre enferma desde los Apeninos a los Andes, los españoles de cierta edad hemos terminado todos para el psiquiatra. Los dibujos japoneses de ahora son ciertamente violentos y hasta gores, pero no te crean traumas.
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Entre el drama de Heidi, la huérfanita de cinco años que la llevan a vivir con su abuelo uraño y el drama de Marco, el niño que busca a su madre enferma desde los Apeninos a los Andes, los españoles de cierta edad hemos terminado todos para el psiquiatra. Los dibujos japoneses de ahora son ciertamente violentos y hasta gores, pero no te crean traumas.
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